Iluminación en smartcities-philipslighting

Seguridad y ahorro ¿por qué “controlar” más la luz en la Smart City?

La conectividad ha llegado a todos los ámbitos. La iluminación LED no escapa a ella ¡afortunadamente! Porque el alumbrado conectado y controlado ha transformado la iluminación pública tal y como se conocía. Y lo que está por venir para la luz en la Smart City.

Hay 2 elementos funcionales principales sobre los que la ciudad toma el mando cuando dispone de sistemas de iluminación eficientes e inteligentes: la seguridad y el ahorro.

Seguridad ¿cómo se consigue?

En primer lugar con mayores índices de reproducción cromática y mayor calidad de la iluminación. Pongamos un ejemplo, en la imagen inferior se puede ver el resultado de la renovación de la iluminación en un parque de la localidad de Salobre.

Iluminación en el Patrimonio histórico- Salobre- Philips Lighting

Una mayor sensación de seguridad que se impone porque se ve mejor durante la noche en las calles y se reduce el miedo de los transeúntes. Al sumarle un sistema de control centralizado, la ciudad puede decidir en función de múltiples factores cuándo debe intensificarse la iluminación por mayores necesidades de seguridad o en qué calles.

Por ejemplo en la celebración de unos festejos o en determinadas zonas con mayores problemas de inseguridad ciudadana.

Ahorro ¿cómo se consigue?

La tecnología LED puede suponer ahorros de hasta el 80% en el consumo con respecto a sistemas tradicionales. Las ciudades que ya han integrado sistemas de control de la iluminación pueden adaptarla en tiempo real a las necesidades lumínicas desde un centro integrado en el que se controla toda la iluminación según las necesidades y en combinación con detectores de presencia.

Iluminación en smartcities- Philips lighting

Por hacer una comparación sencilla: en los sistemas tradicionales es como si en nuestra casa tuviéramos la luz del pasillo siempre encendida por si pasa alguien, sería un disparate. En las ciudades ocurría algo parecido: misma iluminación durante toda la noche en todas las calles. Ahora se puede adaptar a la realidad de la ciudad y eso supone un uso racional de la energía que están pidiendo a grito todas las Smart City.

En un post anterior ya hablamos del caso concreto de Palencia y los ahorros que consiguió, así que para profundizar sobre el ejemplo, podéis releerlo aquí.

En el caso de Salobre, según un estudio realizado por Gas Natural, el consumo eléctrico se redujo hasta un 72%, de 172.000 kWh al año a 44.982 kWh. Eso significó reducir la potencia contratada con un ahorro de 4.900 euros al año. En total, el gasto del servicio pasó de 23.259 euros anuales a 4.800 euros.

Ciudades de las que estar orgullosos ¿cómo se consigue?

Ya aquí llega la clave de todo. Una ciudad está hecha para sus habitantes y dentro de ellos crece algo que va más allá de cualquier función: el orgullo, la inspiración, el sentimiento de ciudadanía. La luz por sí misma no crea nada de eso, pero sí la luz planificada e inteligente. Luz al servicio del ciudadano que le ofrece un mejor espacio que vivir.

La iluminación puede crear espacios de los que hacer partícipes a los habitantes, espacios para disfrutar y de los que sentirse orgullosos. La seguridad y el ahorro que comentábamos antes, no tienen sentido si no se plantean en términos del ciudadano. Así se consiguen ciudades de las que estar orgullosos ¿No deberían ser así todas las Smart City?

Fuentes de referencia:

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